Es peste a cular regadío de versos secos encharcados en la ciénaga 'No conozco otra conciencia que la oscuridad translúcida, la sábana de vidrio sobre la que la infernal razón se acuesta. Vivo separado del rumbo de las cosas, hablo del miedo de un heredero alzado contra el funesto monarca de las ciénagas' Juan Carlos Mestre

Aceitunas terapéuticas IV

En el suelo de la tienda reposan,

el rotulador seco descapuchado,

el volcán casi garabeteado a medio hacer,

y dos cuellos de cisne buscándose

como la brisa busca esta ciudad

que iba a erupcionar en cualquier momento,

y se escuchó un rumor de voces antiguas ya

y después la lava

y ya no eras ni mujer, ni poeta, ni tan siquiera una hoja,

y al desenterrar tus trenzas

tres lunas de castigo y un reloj de cenizas por dibujar

y a llorar,

y la chica tubo lloraba porque le daba la gana,


y tú llorabas gritando tu nombre y  protegiendo a la niña


apagasteis el volcán con el llanto de los cisnes entrelazados.



No hay comentarios:

Publicar un comentario