marquesdelacienaga

Es peste a cular regadío de versos secos encharcados en la ciénaga 'No conozco otra conciencia que la oscuridad translúcida, la sábana de vidrio sobre la que la infernal razón se acuesta. Vivo separado del rumbo de las cosas, hablo del miedo de un heredero alzado contra el funesto monarca de las ciénagas' Juan Carlos Mestre

Pregúntale al crepúsculo

En esta ciudad sin ti, la primera vez.
Crepúsculo.

¿Cuándo
atravesarás la Castellana otra vez
y el ruido de los coches no apagará la memoria de tus pasos?


¿Dónde
hay huellas buscando el valle
donde no pastan ya nuestros bisontes?


En ese rincón de poetas, la primera vez.

¿Cómo
taconear el poema
con ritmo de arlequines prisioneros?

En esa escuela de profesores, la primera vez.

¿Para qué?
Si nadie ha enseñado a saltar a un Ángel que iba a morir
hasta darse coscorrones con las nubes.

En esta habitación, la primera vez.
Crepúsculo.

¿Quién?
Volverá a pisar el polvo de la alfombra,
acariciará las caries del tigre para que no ruja
y después abrirá la ventana para que entre el aire.


Dejaste los zapatos rojos con los que
pasas
pisas
taconeas
saltas

Crepúsculo.
Todo el dolor de unos zapatos.
Todo el dolor de una pregunta.
Y todo el dolor de una respuesta.
Crepúsculo.
Y todo el dolor de una palabra.




Iván, el tal Iván

El mundo que conocemos se hunde en la demencia.
Fíjense que le escribo al tal Iván
y me responde que no piensa publicarme 
‘No más dequeísmos o te corto la cabesa’, me dice.

¿De qué me tienes que decir tú a mí
que no hay más dequeísmos en mis poemas?

Bum. Bum. Plaf. Alá es grande.
Taca-taca.

Y un bebé en su taca-taca cruza por el margen del río.
Lo apunto 8 centímetros a la derecha.
También apunto de que tengo que dejar más márgenes.
Apunto con mi pistola al marginal,
muévete de ahí cabrón o no me publican.
A punto está ya de comenzar el poema.

Pasen y vean.
UUUUU.
Y los lobos aúllan sin la letra A,
para que no les reediten todas las ediciones antiguas en ‘Pedro y la loba’.

*

Este cuento sería como mis sueños de harén.
¡Aren, esclavos, campesinos, mujiks!
¡Hagan de estos versos una dacha!
¡Planténme unos labios jugosos en ese arriate!
¡Y unos pezones ecológicos sin sujetador que se enreden por las matas!


(Inserte aquí verso de poeta gallego premio de poesía 2017)

Y luego plántense ustedes y váyanse sin tocar nada.
Plántense contra la tiranía de los amos de la tierra.
¿No le parece suficiente revolución campesinos labrando poemas?

***

Ay, que alegorías me da la vida.
Estos misiles de similes contra el telón de Iván.

¡Alarma! ¡Alarma¡

Pero qué figura más literaria se te ha quedado esta noche,
después de esa operación métrica que te gastas. Fiu Fiu.
Morena, te haría híperbatones ahora mismo pero no sé.

****

Yoda hablaba con hiperbatón.
‘Hazlo o no lo hagas, pero no intentes’, le decía.

Debería colgarme de una gruta como una estalactita y escribir al revés,
escribir al tal Iván 
‘Mira tenía razón Yoda. No voy a intentarlo más’.

La carta iba a mandar 
pero muertas se hayan ya las palomas del poeta
y en la memoria hay ríos donde mojamos infancias.

Mierda. 
Se me ha escapado la idea del margen del niño con el taca-taca.

Escucho un ruido de metralla.
Estoy seguro de que es Iván matando al niño.
El mundo que conocemos se hunde en la demencia.
¿Estará bien?
Voy en su busca.
Adiós.

Di que es dique

¿Qué buscas, poeta del ocaso? Antonio Machado



¿Qué buscas, poeta, del ocaso?

Si el ocaso te encuentra
derribando un muro.
Si los hombres hacen muros
yo soy hecho por el muro,
derribo a todos los hombres,
derribo el ocaso frente al muro.


¿Qué busca el ocaso del poeta?

Di que sientes en el dique
ahora que todo es espuma
¿Sientes diques?
Espuma sobre espuma.

Ahora que haces muros
y haces]

de luz en las grietas
como pezones 
fugitivos que escaparon
     rayando pupilas]
que sueñan con saltar.


Acaso cuando te pones el rímel
en el reflejo del acuario,                                 
  espuma]

porque ha gastado los espejos,
¿di qué es?]
lo que pensarán los peces,
¿di qué es?]
lo que pensarán los vecinos

cuando les espiamos después de despertarles.


Pesco en el dique 
un ocaso,
o soy pescado por el mar;
y con un anzuelo ensartado, con una
lombriz sangrándome en la boca
te pregunto 
desde las branquias:
si acaso 
el ocaso no es una pecera reflejo
 de las pestañas y su rímel,
acaso 
esos ojos, 
que hacen los muros
y derriban los muros.

¿Di qué es?
Di que buscaba el ocaso de nosotros.
Di que es.
Dique.


Di.

La luz del costado

Alguna vez se acabará todo lo nuevo,

será entonces cuando volvamos al pueblo

y la plaza donde el beso

y la plaza donde el puño

y la plaza dónde

será entonces cuando le digamos

madre, tenía razón.


siembre  vientos


Traje tempestades

y farolas ácidas

y el aullido a medianoche

y las dentelladas sobre mi pecho

y el fango de domingo por las aceras,


le diremos entonces,

tartamudos,


madre, no volveré a mudarme de tu vientre.










Don Gonzalo


Dicen que es sano reirse de los problemas.

Javier López vomitaba todas las mañanas antes de ver a D. Gonzalo.

D. Gonzalo era nuestro profesor.

D. Gonzalo escupía gargajos por la ventana.

D. Gonzalo nos daba miedo.

Cuentan que D. Gonzalo escupió por la ventana del otro colegio

y cayó en la calva del Director,

por eso estaba destinado aquí: a darnos miedo.


Javier López me dijo una Navidad 'Por las mañanas, antes de ver a D. Gonzalo, vomitaba''

Lo dijo como riéndose.

Teníamos 28 años.

Conocimos a D. Gonzalo con 10.

Habían pasado 18 años desde el primer vómito de Javier.


El vómito de Javier podría ser padre,

estudiar para profesor,

incluso haber conocido a D.Gonzalo.


Javier se reía como volviéndose a vomitar encima.


18 años para poder reirse de todo aquello.


Yo me meaba todas las mañanas de miedo

-y no de risa-

pero nunca se lo dije.

F.S.L.N. (Fuimos Siempre Libres con Nadia)

En la guerrilla de la naranja agria

se escucha el taconeo en la montaña

y una brigada de lengua de suegras

y la sal en las esquinas

-oígame Sr. aquí no se matan a los pollos-

Así avanzamos a la victoria

con el Rock and Roll del café

hierven los sueños de tres habitaciones contiguas

y el chacho canta 

(mejor que el gallo del vecino).


En este casa hay arcoiris en los armarios

ni quiera Dios romper el ritmo

de nuetsra madre nica que es como la tierra

pero con más raíces.


Habla la vida por teléfono desde Managua

ya no aguanta más injusticias

y por eso estudia.


Así llega la tarde

con el arroz con frijoles,

frijoles con amor,

o el gallo pinto.


-Vaya a por queso Isara

y entra el queso  envuelto en 15 años

y un vestido azul.



La revolución era un té,

un hogar sin espíritus,

un perro que mueve el rabo,

un naranjo agrio

-con menos ramas-.



Que riegue la lluvia el llanto

y sigan abiertas las puertas del palacio

y que descanse la dama de color tierra húmeda

y el guerrillero de brazos ajados:

es nuestra voz y es nuestro canto.


Hoy te lo puedo decir con la sonrisa en la cara, en esta casa hay amor y en Nicaragua.





*Este poema ha sido escrito en la trinchera de una flor germinando por Clara Adell y Manuel Molina.



















Aceitunas X

La muchacha ahogada en su propio jugo ha de gritar.

Ha de gritar loca de fuego,
haciendo gorgoritos,
ha de gritar borracha de lava,
ha de gritar hasta llenar de sal las ciénagas,
ha de gritar con el útero materno,
ha de gritar ahogada frente al muro de Ceres:
'otoños-otoños-mamá-otoño-
ha de gritar debajo del puente,
subir al cielo,
y romperse los nudillos
sangrando una estampida de bisontes cojos,
ha de gritar frente a las puertas cerradas
con cerraduras tan grandes como una pradera llena de teatros
donde los arlequines
se atragantan con meteoros
rasgan su voz
como este canto de 'paz-paz-ciruela-paz'.

Porque queremos liberar el ritmo de tocadiscos prisioneros,
arrancarle los oídos al sacerdote sordo en el confesionario,
y que shiva nos absuelva de todos los futuros que gritan más que la muchacha.

Grita, niña.
Grita y luego duerme.
Ya no queda nada.